PREDICADORES

 

He escuchado a muchos predicadores de diferentes religiones.
Todos me hablaban de lo mismo sobre
La felicidad,
La honestidad,
La igualdad,
La moral social,
Vivir en paz
Y conocerte a ti mismo.
La regla de oro debe ser la filosofía de cada religión.
E invité a todos esos predicadores a cenar a mi casa.
Los músicos tocaban,
Las bailarinas bailaban.
Todo tenía un aspecto formidable.
Mi casa se convirtió en un pequeño cielo en la tierra.
De pronto los predicadores empezaron a discutir.
Sus palabras se volvieron más peligrosas que armas nucleares.
Todos cometieron el mismo maldito error.
Los grandes predicadores han de ser grandes fingidores.
Todos dicen lo que les conviene.
Todos hacen lo que les conviene.

G G Gench
Traducido por el Dr Fernando Jarabo y Lorenzo