CRISANTEMO

 

Querida Leyla,
Debo estar cansado de trabajar y esperar.
Ayer dormí todo el día.
Esta mañana me levanté tarde.
Olvidé el día que era.
Olvidé el mes que era.
Abrí las cortinas de mi estudio.
Los crisantemos habían florecido.
Los crisantemos no se equivocan.
Debe ser noviembre.
Nuestro primer encuentro fue en noviembre.
Me acuerdo de tu cara.
Tu cara de crisantemo.
Han pasado muchos años.
Sigo en el mismo estudio.
Aún deseo encontrar la casa que busco.
Deseo hospedaros a ti y a tus amigas.
Recuerdo lo que me decías
"No te preocupes, mi poeta.
Algún día lo obtendrás".
Te daba lástima ¿o no?.
He tenido lástima de mí mismo.
Más que de ninguna otra persona.
Me pregunto a qué te dedicas ahora.
Igual tocas tu violín en Las Vegas, Ciudad del Pecado.
O a lo mejor te dan reflexología en un hotel de lujo.
O seduces a unos hombres.
¿Quién sabe lo que hará mi cariñito?
Igual no debería intentar entender a las mujeres.
Y simplemente amarlas...
Más que nunca en los días que corren.

G G Gench
Traducido por el Dr Fernando Jarabo y Lorenzo